viernes, 18 de julio de 2008

Madeira (y III)

De nuevo preparados para otra excursión y guiados por Gaspar (lo solicitamos expresamente a la agencia y, afortunadamente, pudieron concedernos el deseo ya que no estaba contratado en otra ruta) emprendimos viaje hacia norte y oeste de la isla, es decir, lo que nos faltaban por conocer.

Primera parada cercana a Funchal: Cámara de Lobos. Para tener una magnífica perspectiva de lo que es el pueblo subimos a un monte cercano desde el que se divisaba sin ningún impedimento toda la zona (ya tenían, tambien aquí arriba, preparadas las luces de Navidad). Se le dió ese nombre por ser un enclave en el que había una colonia de lobos de mar. Como se puede ver es un lugar encantador con su pequeño puerto pesquero y muy recogido.



Continuamos ruta hacia Ribeira Brava, siguiendo la costa por el suroeste.Su nombre es toda una declaración de lo que puede suceder en estos lugares por el gran caudal de agua que puede llegar a este pueblo durante el invierno. El crecimiento del pueblo ha hecho que optaran por encauzar el río para prevenir posibles inundaciones.



Fue una de las primeras parroquias de la isla fundada en 1440 al descubrir Joao Gonçalves Zarco este río de aguas torrenciales. Nace a unos 327m de altura y discurre durante 8kms. Desde aquí se pueden iniciar rutas de senderismo (siguiendo el valle ya es, de por sí, una buena subida). Hay una estupenda playa de cantos rodados por lo que optaron por situar el puerto al otro lado del promontorio que hay del lado este, excavando un túnel, sobre el que hay un faro. Desde ese puerto hay unas vistas, hacia el este, espectaculares de la costa que cae en vertical sobre las aguas del atlántico.





Iniciamos nuestro "descubrimiento" del norte de la isla y nos dirigimos a Sao Vicente dedicada a la producción de madera, caña de azúcar, lima y vid. Parece que esta zona se empezó a poblar a finales del siglo XV y ha llegado a convertirse en la ciudad más importante del norte de Madeira. La producción vitivinícola condujo a la construcción de importantes fincas en la zona.
Al informarnos sobre los lugares de interés de esta localidad vimos que merecía la pena hacer una visita a las Grutas de Sao Vicente. Estas grutas son de origen volcánico y se originaron hace unos 400.000 años se adentran en la montaña hasta una profundidad de 700 metros e incluyen tres galerías. Desgraciadamente nos enteramos de que estaban cerradas debido a obras para crear un acceso a su entrada.

La carretera, ahora costeando por el norte, nos llevaba hacia Seixal. La construcción de estas carreteras se inició en la década de los años treinta del siglo pasado. Los picapedredos trabajaron la dura roca basáltica para conectar Sao Vicente, Seixal y, ya en el noroeste, Porto Moniz. Hasta hace pocos años eran ruta obligada, pero gracias a los modernos túneles han pasado a ser todo un atractivo escaparate para recorrerlas con toda una panorámica sobre un mar que vemos desde una inquietante vertical.



Poco antes de llegar a Seixal nos encontramos cascadas que prácticamente caen sobre nuestro camino y, todo un toque de singularidad: una caída de agua hasta el mar, que comenzaba sobre la antigua ruta panorámica (en este tramo estaba cerrada en esta época del año por los desprendimientos ocasionados por las lluvias) nos dejó sin palabras. Gaspar nos dijo que se la conoce con el gráfico nombre de "el velo de la novia". No podíamos añadir más al espectáculo solo quedarnos con la boca abierta.



En Seixal se establecieron los primeros colonos en 1567.Dadas las tremendas dificultades para llegar hasta aquí por tierra debido a los precipicios y los bosques impenetrables lo natural fue la vía marítima. Esto hizo que estuviera básicamente aislada durante mucho tiempo viviendo de la agricultura y la rica pesca de sus aguas. Hoy mientras continúan con un modo de vida muy similar les acompañamos bebiendo una poncha (bebida local de caña, zumo de limón y miel).

Si seguimos nuestro viaje pasamos por Ribeira da Janela que debe su nombre a un pequeño promontorio junto a la costa en el que se puede observar un agujero o ventana (janela en español lo traduciríamos por ventana).

Llegaba la hora de comer y tocaba hacer una parada más duradera en Porto Moniz en el extremo noroeste de la isla. Nuestro guía-chófer ya había avisado del tema de la celiaquía y, como en otros sitios, adaptaron los platos del menú a nuestra dieta. Al ser una excursión concertada teníamos los platos ya prefijados, pero no hubo problema para cambiar ingredientes.





Tras un descanso y un paseo por la localidad que evidenciaba su pasado volcánico seguíamos ruta subiendo desde la costa por una muy empinada carretera para, en cuestión de pocos minutos, encontrarnos por encima de los mil metros de altitud. Otro día cualquiera podríamos haber disfrutado de unas vistas espectaculares, pero en esta ocasión la niebla nos cambió el paisaje a unos pocos metros entre los que se vislumbraban vacas, pastos y algunas casas escondidas entre árboles.

Cuando salimos de la niebla, poco más arriba, antes de llegar en la zona denominada Paúl da Serra (todo un altiplano a 1400m de altura) nos aguardaba una panorámica digna del poderío de las fuerzas de la naturaleza que se multiplicó poco después en el llamado Lombo do Mouro. El descenso a hasta Serra de Água (en el centro de la isla) fue memorable por las vistas, los precipicios y los juegos de luces y sombras que nos iba anunciando el atardecer. Al poco de pasar Lombo do Mouro la carretera tan solo delimitada por unas pequeñas piedras se asomaba a unas verticales que nos inclinaban inconscientemente hacia el lado contrario, hacia el refugio de nuestro camino. Desde luego, el que tenga vértigo, no puede evitar volver la vista.





Llegando a Serra de Água paramos en una cafetería a pie de ruta, en lo que se llama Pousada dos Vinháticos (ya a unos 800 metros de altitud), desde donde podíamos cambiar la perspectiva y ver todo lo que era el descenso que habíamos hecho ¡¡impresionante!!.





Nuestro amigo Gaspar nos invitó a intentar llegar a Cabo Girao para tener una de las perspectivas más fantásticas. Se trata del promontorio más alto de Europa con una altura de 580 metros y segundo del mundo (solo superado por uno que hay en Indonesia de 720 metros). Bajo nuestros pies se ven las fajas (terrazas) que excavaron los primeros colonos para cultivar sus huertos construyendo caminos y túneles de tránsito para nosotros imposible. Lástima que las condiciones de luz que había no nos dejaran hacer justicia con una buena fotografía, pero nuestra retina sí fijó el instante. Remedio al desaguisado es la foto del cabo desde Cámara de Lobos que hicimos por la mañana.





La visita a Madeira llegaba a su fin y todo un cúmulo de sensaciones invadían nuestra mente. La agradable sorpresa de esta isla nos dejaba meditabundos y se merecía un balance muy, muy positivo.
Entre comentarios y planificación del día siguiente de salida, acudimos a un centro comercial que había cerca del hotel y optamos por comer en un restaurante, tipo argentino, en el que nos pusieron toda una variedad de distintos tipos de carne (ternera, cerdo, pollo) ensartada, tipo kebab, y de la que nos iban sirviendo, cada cierto tiempo, hasta que dijimos basta. El cuerpo también agradeció el reposo del viajero.

3 comentarios:

Caminarsingluten dijo...

Como siempre es un placer el leer tu crónica viajera, y siempre acompañada por unas estupendas fotografías.

La verdad es que después de ver estos estupendos relatos, tendremos que pensarnos en viajar a Madeira.

Un fuerte abrazo y como siempre... ¡buenos viajes sin gluten!.

Ana y Víctor.

Prydwen dijo...

Hola Jucaralva. Me encanta tu blog, y lo que es mejor, anima mucho a viajar al ver que no es tan difícil poder comer bien fuera de casa.
Un saludo y seguid así.
Te enlazo a mi blog.
Prydwen.

jucaralva dijo...

Permitidme disculpar mi tardanza en responder a vuestros comentarios, espero que la condena sea leve.

Caminantes: Desde luego, con estos ánimos casi le dan a uno ganas de publicar nuestras pequeñas crónicas para esperar estos cariñosos halagos. Gracias por vuestra confianza y seguid caminando sin gluten ¡¡por supuesto!!
Abrazos.

Prydwen: reitero mis disculpas por la tardanza en contestar y, espero que no me lo tengas en cuenta. El hecho de que nos enlaces nos llena de satisfacción y confiamos en que disfrutes con nosotros.
Saludos.