lunes, 30 de marzo de 2009

Lanzarote (y III)

El siguiente día nos dedicamos a descansar y dar "cuerda" a los niños.
Dimos una vuelta por "Puerto Rubicón", típico complejo comercial a la sombra de tantos hoteles como hay en Playa Blanca. Contemplamos los barcos amarrados y, como no, curioseamos por las tiendas.

Al atardecer nos decidimos por aproximarnos a un pueblecito que nos llamó la atención los días anteriores al regresar a nuestro "cuartel general" en el sur de la isla. Se trata de Femés, asentado en las faldas de la montaña La Atalaya, antes guarida de piratas. Visitamos su sencilla iglesia dedicada al patrón de la isla, San Marcial de Limoges, y paseamos sus blancas calles, pero nos atrae irremediablemente su espectacular mirador a 450 metros sobre el océano atlántico. Un lugar desde el que podemos contemplar Montaña Roja, Playa Blanca y la parte sur de la isla. Más allá de la línea mar-tierra tenemos una cita con la puesta de sol.




La jornada siguiente nos decidimos por el interior de la isla para lo cual empezamos por visitar la zona de La Geria, todo un ejemplo de cómo sacar el máximo partido a la tierra volcánica que nos rodea. El resultado es un paisaje peculiar al buscarse la humedad en un terreno aparentemente estéril para convertir la viñas y su fruto en el conocido Malvasía. Vino del que han disfrutado desde Carlos III a Walter Scott o William Shakespeare. Hay varias bodegas que ofrecen degustación de caldos acompañados de, por ejemplo, un queso típico del lugar.



Proseguimos hacia nuestra siguiente parada: el Jardín de Cactus ideado, una vez más, por César Manrique. Todo un elaborado muestrario de estas plantas tan peculiares para nosotros de formas y tamaños de lo más variopinto. Está situado en la localidad de Guatiza, municipio de Teguise. La forma del recinto, imitando un volcán, y la exposición de las variedades de cactus en terrazas concéntricas, por las que se puede pasear, nos llamó poderosamente la atención.



Se hace más llevadero si, como en nuestro caso, el calor aprieta en este "minihorno" y nos acercamos al bar que está situado a media altura del "cráter" y nos tomamos un refresco mientras contemplamos tranquilamente este singular espacio.



Olvidarse del reloj trae sus consecuencias entre las que nos asalta el paso de las horas y buscar donde comer antes de que sea demasiado tarde. Nos acercamos al restaurante llamado Lag-O-Mar en Nazaret, municipio de Teguise. Desgraciadamente, desde el punto de vista del celíaco, no había prácticamente nada que poder llevarse a la boca: todo rebosaba gluten por los cuatro costados, así que tuvimos que recurrir a un socorrido filete a la plancha y ensalada.



Si la comida para celíacos nos defraudó no podemos decir lo mismo del entorno volcánico en el que está construído. Aprovechando cada rincón, cada sombra de este pequeño laberinto nos encontramos unas escaleras, un pasadizo o un lugar para sentarse al amparo de una refrescante sombra.
En su día fue una casa diseñada para el actor Omar Sharif dándole un aire oriental en alguno de sus rincones. No andaba muy lejos el toque de César Manrique. También está concebido el lugar como centro cultural. Desde luego, el ambiente se presta a ello con conciertos (los domingos Jazz), debates, moda, incluso hay club de tenis y la posibilidad de alquilar dos apartamentos. No olvidar la "marcha" nocturna, las noches tienen su espacio bajo este risco de Nazaret.



La tranquilidad del restaurante hizo que nos retrasáramos en nuestros planes para seguir conociendo Lanzarote. Nuestro siguiente objetivo fue la Fundación César Manrique que ocupa lo que en su momento era su casa en Taro de Tahíche, municipio de Teguise.
La citada fundación busca difundir y conservar toda la obra del artista así como promover actividades culturales y medioambientales.



En el primer piso tenemos salas de exposiciones bajo una arquitectura que imita la típica lanzaroteña, pero con innovaciones modernas como pueden ser grandes ventanales que parecen mostrarnos todo un cuadro de la fuerza expresiva de la naturaleza con el contraste lava-cielo como motivo casi exclusivo.
En el caso del piso inferior tenemos toda una adaptación a las fisuras, recovecos y huecos de la colada volcánica con el típico contraste de rocas oscuras y la mano del artista de un blanco inmaculado. Pasillos estrechos para comunicar las distintas salas que, a su vez, presentan una decoración sencilla. Como colofón nos encontramos una pequeña piscina al abrigo de los vientos. Todo ello complementado con vegetación típica de la isla buscando un equilibrio entre lava, plantas y mano del hombre.
Nos parece que la visita a la fundación es imprescindible para darnos cuenta de lo que supone César Manrique para la isla y su búsqueda de la integración paisaje natural y obra humana.



Las sensaciones que nos deja la visita nos acompañan a medida que anochece hasta nuestro siguiente objetivo que no tiene nada que ver, pero el tam-tam que nos rodea nos dice que no podemos dejar la isla sin acudir: Puerto del Carmen.
Como en tantos lugares turísticos partiendo de un pueblo de pescadores se ha ido desarrollando toda una industria del ocio alrededor del puerto y el casco antiguo. Tenemos un conglomerado de pubs, bares, restaurantes, discotecas, tiendas y centros comerciales a lo largo de la Avenida de las Playas. Si te apetece quedarte por aquí tendrás también, como complemento, numerosas actividades deportivas durante el día.
Después de darnos un paseo y comprobar la cantidad de locales que viven la noche, entre los que vimos braserías con grandes posibilidades para un pescado fresquísimo expuesto para la clientela o una carne que invita a hincarle el diente, no nos pareció una mala idea acabar la visita aquí.



6 comentarios:

Caminarsingluten dijo...

Como siempre es un placer viajar a tu lado, conociendo lugares preciosos gracias al texto y a esas estupendas fotografías, y por supuesto aprendiendo siempre.

Respecto al vinito de malvasía, ya que lo han disfrutado Carlos III, Walter Scott o William Shakespeare, tendremos que probarlo nosotros.

Un abrazo y buen viajar.

Ana y Víctor

jucaralva dijo...

Hola caminantes, Lanzarote seguro que tiene mucho más que ver y disfrutar, pero estas fueron nuestras opciones.
Las bodegas para degustar el Malvasía se han ido convirtiendo, poco a poco, en una especie de tienda donde se encuentra uno no sólo sus caldos, sino también artesanía, quesos o acompañamientos muy interesantes para ese trago que nos presentan. Buen provecho.

Muchas gracias, una vez más, por vuestros comentarios.

Besos y abrazos.

sonia sin gluten dijo...

Preciosas fotos.
Frecuento mucho Fuerte, aunque reconozco que Lanazarote es "especial"
un abrazo

La Casa Sin dijo...

Aunque hace mucho que no te vemos por aquí -supongo que por mudanzas y cosas varias- que sepas que tienes un premio esperándote en el blog.;)

Miri Celiaca dijo...

Farmala, es que no sabia donde ponerlo, lleva a los niños a ver Toy story 3, mi hermano me ha dicho que es muy buena. Besitos.

Muy bonito tu blog. besos

garlutti dijo...

Que vieje virtual he echo a lanzarote ...que preciosidad ..fisicamente nunca he estado ...pero lo apunto en mi agenda en pendientes ....besos y gracias por compartir .MARIMI